martes, 26 de abril de 2011

utopia..!

aferracion inutil



Nunca pensé que alguna vez te escribiera una carta como esta.
Uno se resigna ante los vaivenes del amor, ante los adioses
abruptos, ante el desengaño cuando el abandono irrumpe para
envolvernos en una soledad incombustible.
Pero en nuestra absurda ingenuidad, creemos que un sueño es para
siempre.
Nos aferramos al afán de querer y ser queridos limpiamente. Sin otra
aspiración que la de construir una relación afectiva exenta de
resentimiento. Entendiendo y respetando los silencios
del otro, aquel que me refleja y que soy yo dividido en otro ser.
¿Sabés una cosa? Alguna vez creí en las utopías. En ese “no lugar” que
nos inventamos para apostar que es posible la cristalización de nuestros
sueños. Y fue así como te soñé. Y te ubiqué en mi corazón, junto a los
seres que más amo.
Compartiendo contigo secretos, temores, alegrías, esperanzas.
Alentando las tuyas sin mentirte. Porque hubiese sido fácil hacerlo
y dar respuestas que tus oídos quisieran escuchar. Pero entonces te
hubiese fallado y allí, hubiese sido yo quien quebrara con una metira tan simple y una gran falsedad.
Me quedo con el recuerdo de aquella utopía en la que creí, porque
fue mágica y me dio mucha luz en momentos tormentosos y oscuros.
Acaricio la utopía de aquello que fue sólo un sueño que preferiste despertarme.
De todos modos te agradezco.

Por lo bueno que hemos tenido juntos y que nada ni nadie podría borrar.
Por haberme dejado creer en la ilusión de un afecto imperecedero.
Por eso me duele menos el hoy.



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